
Es un artista marcial de baja estatura y carente de nariz. Lleva la cabeza rapada por su entrenamiento como monje en el templo de Oorin y seis puntos tatuados en su frente (que más tarde desaparecerían al dejarse crecer el pelo).
En su juventud su inseguridad le afectaba negativamente en los combates y que al comienzo lo llevaba a mentir y tratar de engañar a Goku y a su maestro durante los entrenamientos, pero Krilin posee un gran potencial como luchador.
Entre sus numerosas hazañas podemos contar el buen papel que hizo al participar en las 21º, 22º y 23º ediciones del Torneo de las artes marciales, llegando a semifinales en las dos primeras ediciones y a cuartos de final en la tercera, además de defender la tierra de los Saiyajines. |